Primer mes como Au Pair en Francia

Fue un mes lleno de cambios, salí casi siempre en compañía de la familia y cuando salía sola iba directo a los sitios turísticos, a ver monumentos, museos e iglesias sobre todo iglesias. Me sentía segura en las zonas llenas de turistas porque podía hablar inglés (mi francés es nivel subsuelo), tomar fotos hasta de mi comida sin parecer hipster y vestir mi ropa sin preocupaciones.

Aquí llamo la atención por mi color de piel, ojos y cabello; encima el sol me tiene más morena que de costumbre (porque no, en Venezuela no acostumbraba a exponerme al sol, nunca) y aquí parezco un pan bien tostado; pero también por mis mini shorts y blusas coloridas que no son el standard de la moda europea por más que estemos en pleno verano y haga demasiado calor como para ponerse otra cosa...

Algo que me gusta es lo educada que es la gente, si, aunque los franceses tienen reputación de no ser muy amables en cuanto al servicio; nunca olvidan los buenos días, permiso, por favor, gracias, disculpa o perdón, aún cuando hayas sido tú el que los tropiece en la calle, las normas de cortesía son importantes... De pronto te encuentras diciendo permiso y perdón sistemáticamente al entrar y salir del transporte público, o saludando y despidiéndote al entrar y salir de una tienda...

Comentarios